domingo, 8 de enero de 2017

Dicen.

Dicen que mis alas están rotas, que no funcionan.

Dicen que me las cortó la presión de querer hacer feliz a aquellos que un día me hicieron feliz.

Dicen que no puedo seguir así, que estoy en edad de vivir y de meterme todas las hostias que quiera, o que pueda. 

¿Y si es verdad? ¿Y si soy demasiado joven para ir con ataduras por la vida? ¿Y si soy demasiado joven para que me corten las alas?

Porque las hostias vendrán, pero dicen que ahora es el momento de arriesgar y de volar. Quiero recuperar mis alas.

jueves, 1 de septiembre de 2016

{ Resurgir }

Me prometiste el mundo, y yo creí cada una de tus palabras. Ahora no sé si es real, o si simplemente estoy perdiendo la cabeza. Ahora mismo sólo quiero que desaparezcas, me estás volviendo loca. No puedes retirar todo lo que dijiste, lo has intentado miles de veces, y nunca funciona.

Me hiciste tanto daño. Tanto, tanto, tanto. Me rompiste en mil pedazos, y no supe reaccionar. No supe salir adelante yo sola, me obligaste a dejar de soñar. Me diste las tijeras para cortar mis alas, y ni siquiera esperaste a que sanaran.

Olía su perfume en tu pelo, en tu piel, en tu ropa... Sabías a un pintalabios desconocido, y yo simplemente supe dormirme llorando. Porque el corazón quiere lo que quiere, y mi corazón te quería a ti. Sólo a ti. ¿Tan difícil era?

Pude ver tu piel rozando la suya, y aún así dijiste que me querías. Pusiste como excusa que necesitabas más, y yo como una tonta quise ser lo suficientemente buena para ti. Me vestí para ti, me peiné para ti e invertí el proceso sólo para ti.

¿Qué me queda ahora? Me queda un corazón roto, partido en mil pedazos, y toda esta mierda. Un amor viejo y duradero, que se ha llevado parte de mis mejores días, pero que no ha sabido quererme. Se supone que debo ser madura, que debo alegrarme.


Sólo quise ser suficientemente buena para ti, y me quedé sola. Desolada. Y poco a poco resurjo de entre las cenizas, es mi resurrección. Pero siempre estará ahí. Siempre. Las marcas de guerra nunca se van, el dolor nunca se olvida.



{ Amanece }

Amanece, sigo despierta, susurrando al viento todo lo que siento, es hora de decir adiós, y duele. Duele la ausencia de la vida, duelen mis alas rotas. Vistiendo un traje de fuerza, que impide mi viaje. Duele el silencio eterno que antes ocupaba tu risa, duele la ausencia de tu boca, duele no sentirte a mi lado, duele saber que esto es inevitable. Duele, que no permiten que escape, escape de ti,
escape del mundo, escape de todo, escape de mí.

Alas rotas, que impiden el cielo,  que me dejan al lado de solares vacíos, sin niños, sin gatos, sin juegos. Donde solo hallo hierba, que huele a miseria  y es del color del olvido. Mis alas rotas, su sombra, herida. Mis alas rotas, y mi corazón vacío. Atrapado por la soledad,  que le obliga a quedarse para no estar sola e impide que escape. Que escape de ti, del mundo, de todo, de mí. Busco un camino que me lleve lejos, donde los caminos no existen,
donde no existe el billete de vuelta. Y curar, poder curar todo aquello ahora, está herido. Curar mis alas rotas, para dejar al descubierto esas cicatrices que marcaron el camino. Para vivir tranquila,
sin miedo. Y pasear tranquila,  sin miedo. Y saber, tranquila, sin miedo, que puedo soñar, reír, bailar, cantar, volar, vivir, sin ti, sin miedo.