Me
prometiste el mundo, y yo creí cada una de tus palabras. Ahora no sé si es
real, o si simplemente estoy perdiendo la cabeza. Ahora mismo sólo quiero
que desaparezcas, me estás volviendo loca. No
puedes retirar todo lo que dijiste, lo has intentado miles de veces, y nunca
funciona.
Me
hiciste tanto daño. Tanto, tanto, tanto. Me rompiste en mil pedazos, y no supe
reaccionar. No supe salir adelante yo sola, me obligaste a dejar de soñar. Me
diste las tijeras para cortar mis alas, y ni siquiera esperaste a que sanaran.
Olía
su perfume en tu pelo, en tu piel, en tu ropa... Sabías a un pintalabios
desconocido, y yo simplemente supe dormirme llorando. Porque el corazón quiere
lo que quiere, y mi corazón te quería a ti. Sólo a ti. ¿Tan difícil era?
Pude
ver tu piel rozando la suya, y aún así dijiste que me querías. Pusiste como
excusa que necesitabas más, y yo como una tonta quise ser lo suficientemente
buena para ti. Me vestí para ti, me peiné para ti e invertí el proceso sólo
para ti.
¿Qué
me queda ahora? Me queda un corazón roto, partido en mil pedazos, y toda esta
mierda. Un amor viejo y duradero, que se ha llevado parte de mis mejores días,
pero que no ha sabido quererme. Se supone que debo ser madura, que debo
alegrarme.
Sólo
quise ser suficientemente buena para ti, y me quedé sola. Desolada. Y poco a
poco resurjo de entre las cenizas, es mi resurrección. Pero siempre estará ahí.
Siempre. Las marcas de guerra nunca se van, el dolor nunca se olvida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario