jueves, 1 de septiembre de 2016

{ Resurgir }

Me prometiste el mundo, y yo creí cada una de tus palabras. Ahora no sé si es real, o si simplemente estoy perdiendo la cabeza. Ahora mismo sólo quiero que desaparezcas, me estás volviendo loca. No puedes retirar todo lo que dijiste, lo has intentado miles de veces, y nunca funciona.

Me hiciste tanto daño. Tanto, tanto, tanto. Me rompiste en mil pedazos, y no supe reaccionar. No supe salir adelante yo sola, me obligaste a dejar de soñar. Me diste las tijeras para cortar mis alas, y ni siquiera esperaste a que sanaran.

Olía su perfume en tu pelo, en tu piel, en tu ropa... Sabías a un pintalabios desconocido, y yo simplemente supe dormirme llorando. Porque el corazón quiere lo que quiere, y mi corazón te quería a ti. Sólo a ti. ¿Tan difícil era?

Pude ver tu piel rozando la suya, y aún así dijiste que me querías. Pusiste como excusa que necesitabas más, y yo como una tonta quise ser lo suficientemente buena para ti. Me vestí para ti, me peiné para ti e invertí el proceso sólo para ti.

¿Qué me queda ahora? Me queda un corazón roto, partido en mil pedazos, y toda esta mierda. Un amor viejo y duradero, que se ha llevado parte de mis mejores días, pero que no ha sabido quererme. Se supone que debo ser madura, que debo alegrarme.


Sólo quise ser suficientemente buena para ti, y me quedé sola. Desolada. Y poco a poco resurjo de entre las cenizas, es mi resurrección. Pero siempre estará ahí. Siempre. Las marcas de guerra nunca se van, el dolor nunca se olvida.



No hay comentarios:

Publicar un comentario